June 2, 2010 por Administrador
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El presidente Monson dice en este mensaje: “En nuestro mundo, parece que muchas veces el carácter moral se pone en segundo lugar después de la belleza o del encanto personal”. Es posible que las jovencitas se preocupen por la imagen que tengan de quiénes son y de lo que pueden llegar a ser. Tengan a bien reflexionar sobre estas ideas del élder Lynn G . Robbins, de los Setenta, en cuanto a la verdadera belleza:
La jovencita cuyo semblante resplandece de felicidad así como de virtud irradia belleza interior.
• La sonrisa virtuosa es en verdad hermosa a medida que se irradia de manera totalmente natural. Esta belleza genuina no se puede pintar, ya que es un don del Espíritu.
• La modestia es una señal exterior y un requisito de la belleza interior.
• Si te sientes desanimada por tu aspecto, sería de provecho que te vieras a ti misma a través de los ojos de las personas que te aman. La belleza escondida que aprecian los seres queridos puede convertirse en un espejo que te ayude a superarte.
• La clase de hombre con el que una mujer virtuosa desea casarse “no mira” como mira el hombre natural (véase 1 Samuel 16:7). Él se sentirá atraído hacia la verdadera belleza que ella irradia de un corazón puro y alegre; lo mismo se aplica a la jovencita que busca a un jovencito virtuoso.
• Nuestro Padre Celestial espera que todos Sus hijos escojan lo bueno, lo cual constituye la única manera de lograr felicidad y belleza interior duraderas.
• Con el Señor, no hay competencia; todos tienen el mismo privilegio de tener Su imagen grabada en sus rostros (véase Alma 5:19). No existe belleza más genuina.